En ese instante, algo dentro de mí cambió por completo.
La hija afligida que creían poder controlar desapareció, reemplazada por algo tranquilo, frío y calculador.
Porque Ethan acababa de revelar algo crucial… algo que demostraba que ya había caído de lleno en la trampa que le había estado preparando.
Capítulo 2: La Roca Gris
—¿Ya le dijiste a Ryan que lo ayudaríamos? —pregunté en voz baja.
No grité. No reaccioné. Me quedé inmóvil, sin emociones.
Ethan lo interpretó como sumisión.
—Sí —dijo—. No tuve otra opción.
—¿Por qué no?
Dudó un momento y luego admitió: —Ryan pidió dinero prestado a gente peligrosa. A usureros. Lo amenazaron con hacerle daño.
—¿Y qué hiciste?
—Me encargué del asunto —dijo con orgullo—. Firmé un préstamo puente usando esta casa como garantía. Solo tenemos que pagarles hoy… con tu herencia.
Procesé sus palabras con atención.
No solo había pedido el dinero.
Ya lo había apostado todo —nuestra casa, nuestro futuro— dando por sentado que podía tomar lo que no le pertenecía.
—¿Usaste la casa? —pregunté.
Asintió. —Necesitamos el dinero antes de las 5 de la tarde.
Linda sonrió con malicia. —Sé una buena esposa y dale acceso.
