A las 6 de la mañana, mi suegra irrumpió gritando: “¡Entrégame 7 millones de dólares de la venta del apartamento de tu madre!”.

Con calma, coloqué otro documento sobre la mesa.

Los papeles del divorcio.

Y peor aún: una demanda.

Porque había falsificado mi firma y usado nuestra casa ilegalmente.

Sus cuentas ya estaban congeladas.

Y entonces…

Un fuerte golpe en la puerta.

Capítulo 4: Los cobradores
Entraron tres hombres.

No hicieron ruido. No hubo caos.

Pero eran peligrosos.

Venían por el dinero.

Ethan entró en pánico, señalándome, intentando culpar a otros.

Di un paso al frente con calma.

—No soy responsable de su deuda —dije.

Les entregué la documentación legal.