—Incluso inconsciente, le encanta hacerse la víctima —susurró.
Luego su voz bajó aún más.
—Cuando muera, sacaremos al niño del país. Ya está todo arreglado.
Ethan retrocedió.
—¿Me llevas?
—A algún sitio donde no hagas preguntas —dijo Ryan.
—¡Quiero a mi mamá!
—Ya no decide nada.
—¡Claro que sí! ¡Me dijo que si pasaba algo, llamara a la Sra. Parker!
Silencio.
La Sra. Parker.
Mi abogada.
La única persona que sabía que había cambiado mi testamento hacía dos semanas.
Ryan cerró la puerta con llave.
—¿Qué abogado?
Claire se puso rígida. —Ese chico sabe demasiado.
