No todo pasado fue mejor
Idealizar una década puede ser reconfortante, pero también conviene mirar el pasado con equilibrio. Había menos acceso a información, menos herramientas para resolver ciertos problemas y menos conversación pública sobre temas importantes como salud mental, diversidad o derechos. La clave no está en pensar que antes todo era mejor, sino en rescatar hábitos valiosos que pueden adaptarse al presente.
La felicidad asociada a los años 90 probablemente surge de una mezcla de recuerdos personales, menor saturación digital y formas de convivencia más directas. En lugar de buscar volver al pasado, puede ser más útil recuperar espacios sin pantallas, conversaciones reales y rutinas más simples dentro de la vida actual.
