Si tú o alguien a quien quieres se encuentra en una situación similar, prueba esto:
Sé sincera sobre lo que ya no puedes hacer sola.
Medicación, limpieza, compras, seguridad, transporte, cocinar, papeleo.
Haz una lista de lo que aún puedes ofrecer.
Escuchar, cocinar, cuidar a los niños, regar las plantas, recibir paquetes, compañía, reparaciones, enseñar.
Mira a tu alrededor.
Vecinos, comerciantes locales, amigos: la ayuda suele estar más cerca de lo que crees.
Propón intercambios justos.
No pidas que te rescaten, ofrece apoyo mutuo.
Mantente organizado
Usa una agenda o calendario para tener todo claro.
Comunícate abiertamente
Si algo no funciona, dilo. Si necesitas más ayuda, pídela.
Cuándo puede ser necesario un centro de cuidados

Por supuesto, hay situaciones en las que la atención profesional es esencial: necesidades médicas graves, pérdida de memoria o altos riesgos para la seguridad.
No se trata de rechazar esa opción.
