La propuesta
Días después Daniel me llamó.
Sonaba tenso, como si leyera un libreto.
Me explicó que él y Vanessa querían comprar una casa, pero el crédito no alcanzaba.
Entonces planteó una idea “lógica”.
Mudarse conmigo.
Y agregar su nombre a la escritura para facilitar futuros trámites.
Le respondí con calma:
—Es una decisión importante. Necesito pensarlo.
Colgué, respiré hondo y llamé a mi abogado de confianza, Francisco Colón.
Escuchó todo y solo dijo:
—No firmes absolutamente nada.
